jueves, 1 de marzo de 2007


miércoles, 28 de febrero de 2007


España ocupa el duodécimo puesto de la Unión Europea en atención a los derechos de los pacientes, según un informe presentado hoy por la organización Carta Europea de los Derechos de los Pacientes. Evitar el sufrimiento y el dolor innecesario, la innovación, la compensación y el acceso a la atención sanitaria son los derechos de los pacientes que debe priorizar España, afirma el citado informe. Alemania, Francia, Bélgica o Países Bajos son los países de la UE que encabezan la clasificación de índices de atención a los derechos de los pacientes, mientras que Portugal y Grecia están, junto a España, a la cola. En términos generales, los derechos a la libre elección, al acceso a la atención y a respetar el tiempo del paciente son los peor valorados en el ámbito europeo, ya que "no cuentan con el reconocimiento legislativo suficiente y carecen de datos estadísticos procedentes de fuentes oficiales", según se desprende del informe. El estudio subraya que "no existe correlación entre el número de leyes y el nivel de atención a los derechos de los pacientes". "Las leyes no sólo tienen que ser proclamadas y aplicadas en los tribunales, sino que deben ir acompañadas de políticas efectivas que cuenten con el apoyo de todos los actores implicados en la atención sanitaria", dice el informe.


Fuente: Servimedia

lunes, 26 de febrero de 2007


Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja.
De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella.
Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.
Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores.A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: “Pero qué chiflados están los europeos


Fuente: Atrio

domingo, 25 de febrero de 2007

La Vida de los Otros


El escritor es un ingeniero del alma humana (Iósiv Visariónovich Dzhugachvili Stalin)


Tuve una buena recomendación que seguí al pie de la letra acudiendo a la sala de cine lo antes que pude. Es cierto que estamos bombardeados por la industria americana pero afortunadamente, Madrid es una ciudad que cuenta con suficientes salas como para permitir que se cuele una brizna de aire no impregnada por el celuloide made in Hollywood, con todos mis respetos a la gran fábrica de sueños, sin la que mi vida habría sido mucho más aburrida.

“Mucha gente que tenía trabajos normales tuvo miedo de la Stasi, miedo de sus 100.000 funcionarios, que pensaban habían sido cuidadosamente entrenados para investigar “la vida de los otros”, la vida de todos aquellos que pensaban de forma distinta, que tenían un espíritu demasiado libre y, sobre todo, la vida de los artistas y de la gente que trabajaba en disciplinas artísticas. Los personajes de la película se hacen preguntas sobre cómo tratar con el poder. La vida de los otros trata sobre la capacidad de los seres humanos para hacer lo correcto, sin que importe lo lejos que se hayan adentrado por el sendero equivocado”.

No hay más remedio que estar de acuerdo con las conclusiones del propio director que de niño visitó Berlín Este y la RDA (antigua República Democrática Alemana) y percibió el miedo de sus padres cuando pasaban la frontera. Él mismo admite que sin esas emociones vividas le habría sido difícil abordar de esta forma el tema. De todas formas, esta información sólo corrobora un hecho que se percibe de forma clara en la cinta.

En definitiva, y al margen de que las actitudes que abanderan aquéllos que terminan por cambiar el rumbo de la historia tanto desde un lado de la línea, como desde el otro, o necesariamente desde los dos y que tan bien queda reflejado en el largometraje, así como las víctimas que quedan atrapadas en medio y sin salida, si algo ha demostrado la historia de la humanidad, es que el anillo del poder no sólo pesa en las dictaduras, aunque sean comunistas, y no es nocivo sólo en algunos casos. Lo tenemos también en las sociedades democráticas, escondido bajo un ridículo disfraz de libertad.


viernes, 23 de febrero de 2007


Una supuesta técnica de medicina tradicional china consistente en impulsos eléctricos de bajo voltaje es utilizada en clínicas militares para combatir la "adicción a Internet", que padece un 14 por ciento de los adolescentes chinos. Las alarmas se dispararon ayer, cuando el diario "The Washington Post" publicó un reportaje sobre los métodos de la Base de Crecimiento Psicológico para Adolescentes Chinos, un hospital militar en el distrito pequinés de Daxing, y su director no ha dejado de recibir llamadas desde entonces. "Me han llamado casi todas las agencias extranjeras. Les he explicado que se trata de exámenes de las ondas cerebrales y de una técnica de medicina tradicional de bajo voltaje para relajar",explicó hoy a Efe Tao Ran, médico militar que dirige el centro. El centro de Daxing, el más antiguo y el mayor de los ocho que hay en China, se inauguró en 2005 y cuenta con una media de 30 internos de entre 12 y 24 años, que en verano llegan a 70. Ofrece servicios gratuitos para familias pobres que no pueden permitirse los 1.192 dólares mensuales de un tratamiento de 3 meses(la renta per cápita anual en China es de 1.700 dólares).


Fuente: EFE