martes, 10 de julio de 2007


Un maestro oriental que vio cómo un escorpión se estaba ahogando decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose, el maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el escorpión lo picó. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro.

Y le dijo: ¡Perdone; pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?

El maestro respondió: La naturaleza del escorpión es picar; y no va a cambiar mi naturaleza, que es ayudar a los demás.


Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

Moraleja: No cambies tu naturaleza, si alguien te hace daño sólo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad, otros la crean. Tenlo presente siempre. Que la conducta y las acciones de otras personas jamás condicione las tuyas.

Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír.


Recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios te ha agarrado demasiado fuerte para que no caigas.

Cuento recibido a través de la red

domingo, 8 de julio de 2007



sábado, 7 de julio de 2007

viernes, 6 de julio de 2007


Ejercer el voluntariado por Internet es "cosa de hombres" según un estudio elaborado por la Fundación Cibervoluntarios, que refleja que de entre quienes colaboran con proyectos solidarios desarrollados a través de la Red un 66% son hombres y un 34%, mujeres.
El estudio define así el perfil del 'cibervoluntario' en España como el de un hombre que tiene dos o más ordenadores, es solidario, tiene un alto nivel educativo, generalmente de la rama científico-tecnológica, y manifiesta un "interés innato hacia los avances tecnológicos y todo tipo de herramientas".
Según informó la fundación en un comunicado, es de destacar que "en los últimos años se ha incorporado un perfil" nuevo: el de personas prejubiladas o jubiladas. Actualmente, este colectivo representa el 13% de los voluntarios de la organización. Del resto de los colaboradores, un 42 por ciento tiene entre 18 y 30 años, y un 43 por ciento, entre 31 y 50.
Estos cibervoluntarios se dedican, a través de la fundación, a "garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso, conocimiento y utilización de las nuevas tecnologías" mediante la participación en proyectos que tienen que ver con el ámbito digital.
Para la presidenta de la Fundación, Yolanda Rueda, estas personas "desarrollan un papel vital de conexión entre lo local y lo global en la sociedad de la información, contribuyen a detectar y canalizar necesidades y demandas y en su búsqueda de soluciones, y generan innovación social, a través de las nuevas tecnologías y de una manera cercana y útil".
"Para ser cibervoluntario sólo es necesario ser una persona curiosa, proactiva, con ganas de aprender, pasión por compartir y entusiasmo por las Nuevas Tecnologías", informó la fundación, que ofrece a través de su página web (http://www.cibervoluntarios.org/) un acceso para tramitar las inscripciones.

lunes, 2 de julio de 2007


Todo preparado. Bajamos las últimas cajas. Un autobús rosa rememora al pintado tras la pintada de la célebre película australiana que dio la vuelta al mundo. Afortunadamente no tuvimos que soportar pintadas ni abucheos, como les ocurre a los protagonistas de Priscila en alguna ocasión. En este caso y como todos los años, la alegría se mezcló con las gotas de sudor de una de las tardes más calurosas y cálidas de este año. Merecieron la pena todo ese agobio de prisas en una semana entera llena de preparativos para el acontecimiento.

Nos colocamos en el segundo piso, que lleva el techo descubierto, como los sightseeings para los turistas. El autobús rosa sube por Princesa, ante la mirada de asombro de algunos transeúntes que desafiaban el calor del asfalto madrileño a las cinco de la tarde. Las últimas instrucciones dejan paso a Alaska que por enésima vez repite la consigna. A quién le importa. Hasta ahora, nadie ha replicado aunque siga habiendo para todos los gustos. Al atravesar las calles, unos nos miran con la boca abierta, otros con cierto escepticismo y hasta con recelo. Los más simpáticos nos sonríen y saludan con la mano. Los más audaces se atreven incluso a hacerle los coros a Alaska, que, por cierto, vino también en carroza este año. Con una para ella solita, con foto en el lateral y todo. 45 carrozas que tardaron seis horas en desfilar por un recorrido en el que no cabía nadie más. Este año, aparte de todos los componentes del desfile, a los simpatizantes que todos los años se desplazan desde la geografía española se han unido personas de toda Europa.

Gorras rojas, gafas arco iris, abanicos de colores, taconazos, decibelios, decibelios, decibelios, color, color, color. Pasamos a los fornidos “centuriones”, con sus “chocolatinas” al sol. Después un camión de orgullosas damas, tan fuertes como los centuriones. Miss Orgullo, con sus casi dos metros, incluidas las plataformas en que iba subida, echaba su melena morada al viento, entre las banderas blancas y rojas. No pasó desapercibida.

Los que todavía ven en blanco y negro, consideran de esta fiesta reivindicativa como un carnaval que hay que evitar. Eso lo dicen los que suelen alejarse del color y la alegría. Afortunadamente, no estuvieron.


Muy buena la dirección y la interpretación. Da mucho miedo. Aunque no mucho más que algunas personas con las que me cruzo a diario, y es que la ira no es patrimonio de algunos largometrajes soberbios, qué le vamos a hacer.