sábado, 8 de septiembre de 2007


lunes, 3 de septiembre de 2007


La presión por elegir "el nombre perfecto" para un retoño empuja a los padres norteamericanos a las manos de los asesores de nombres para niños, un nuevo negocio que está de moda en Estados Unidos y que ya ha llegado a Internet.
Los niños suelen venir con un pan bajo el brazo, como dice el refrán, pero la noticia de un embarazo, por esperada y deseada que sea, conlleva una serie de preocupaciones para los futuros padres, de entre las que destaca la de encontrar el nombre perfecto para el niño o la niña en cuestión.
En EEUU, parecen haberse dado cuenta del filón económico que presenta una decisión que afectará de por vida a un ser humano y, sobre todo, el pavor que sienten muchos padres por equivocarse a la hora de decantarse por un nombre u otro, por lo que cada día es más fácil dar con profesionales que se definen como "asesores de nombres", sobre todo, en Internet.
Parece que, aunque en los últimos tres años se hayan publicado unos ochenta libros de nombres sólo en EEUU, esa herramienta ha quedado para el recuerdo, gracias al surgimiento de estos nuevos expertos, profesionales de la onomástica en su mayoría y también del mundo de la publicidad y la mercadotecnia, con experiencia en el negocio de crear marcas corporativas.
A los gastos propios de un embarazo, como la compra de la ropa, la cuna o el carrito, muchos padres están añadiendo la factura que conlleva una sesión de unos treinta minutos de media con uno de estos asesores y de la que podrán salir con una lista de unos cuantos nombres entre los que elegir con tranquilidad.
El precio por estas visitas suele oscilar entre los 35 y los 95 dólares, pero puede subir a mucho más -casi 500 dólares, en algunos casos- si, además de una lista, los futuros progenitores desean contar con un test numerológico sobre su nombre favorito.
Estas consultas también se pueden realizar a través de Internet, donde han surgido más de cien portales electrónicos que sobreviven de asesorar, por un módico precio que no suele llegar a los 100 dólares, a los futuros padres con ideas para elegir el apelativo por el que se conocerá durante toda la vida a sus retoños.
"Estamos asistiendo tan sólo al inicio de una moda que irá a más. Nuestra cultura impone una presión muy grande sobre los padres a la hora de elegir un nombre y éstos no quieren que sus hijos les echen en cara esa decisión durante toda la vida", aseguró a EFE Shaun Ozegovich, una de las asesoras del portal "Our baby's name", uno de los más conocidos en EEUU.
Para Ozegovich, el valor de los asesores como ella es que son "imparciales y objetivos, no como los familiares y los amigos que acribillan a los padres con sus propuestas".
"A ellos no les importa que la tía Gertrudis quiera que la niña lleve su nombre, pero sí les apabulla quedar mal con ella, por lo que la mejor solución somos nosotros, a quienes no nos importa que algunas de nuestras propuestas no gusten", sostiene esta asesora.
Según Jennifer Moss, una de las asesoras de otra de las páginas web con mayor éxito, BabyNames.com -con más de 1,2 millones de visitas únicas al mes y con un historial de más de 3.000 clientes que han pagado por su asesoría-, su portal ayuda a los padres a evitar "las típicas trampas que encierran ciertas elecciones".
"Los padres de hoy quieren nombres únicos, que no sean muy raros pero que no se trate de los que siempre lideran la lista del censo", aseguró Moss sobre los gustos de sus clientes, que huyen de Jacob y Emily -los más comunes en las listas de la Seguridad Social en 2006- y se decantan por Aiden y Ava, que encabezan la lista de elecciones en su página web.
Los nombres más populares parecen ser de origen celta para los niños y más tradicionales -"volvemos a los inicios del siglo XX", asegura Moss- para las chicas.
Kaden, Braden y Jaden, en el sector masculino, y Abigail, Madison e Isabella, en el femenino, lideran las listas de nombres más exitosos entre los usuarios de esta página web.

Fuente: EFE

sábado, 18 de agosto de 2007




El diario británico The Times ha difundido una antología estival de 25 de las leyes más absurdas del mundo, que nadie se ha tomado la molestia de abolir y que van desde la prohibición en Francia de llamar Napoleón a un cerdo a la de emborrachar a un pez en el estado norteamericano de Ohio.
La antología, verdadero tributo a la imaginación de los legisladores, permite saber que en el Reino Unido es un acto de traición colocar un sello con la imagen del monarca boca abajo, y que todos los barcos de la Armada Real que entren por el puerto de la capital de Inglaterra deben entregar un barril de ron a la policía de la Torre de Londres.
Además, cualquier mujer embarazada tiene derecho a hacer sus necesidades donde le plazca, incluso, si así lo demanda, en el casco de un policía. No existe la misma tolerancia con quienes contraen enfermedades especialmente contagiosas y, seguramente por esa razón, es completamente ilegal montar en un taxi cuando se ha contraído la peste.
Por lo que se refiere a Estados Unidos, en Vermont una mujer debe obtener el permiso del marido para llevar dentadura postiza, en Kentucky va contra la ley portar escondida un arma de más de seis pies (casi dos metros), en Alabama es ilegal que un automovilista conduzca con los ojos vendados y en Miami montar en patinete dentro de una comisaría de policía.
Algunas leyes dan testimonio de viejos odios fraternales. En la ciudad inglesa de York es legal matar a un escocés, pero sólo si lleva arco y flecha, mientras que en la también inglesa localidad de Chester los galeses no pueden entrar antes de que amanezca ni permanecer tras el anochecer.
Un lector galés de la edición electrónica de The Times se puso en contacto con el periódico para aclarar que la pena por no salir a tiempo de la ciudad era la muerte, pero que "desgraciadamente" esa ley fue abolida en 1979.
Otro lector, estadounidense, hace una aportación que debe ser conocida para que nadie se llame a engaño si pretende dedicarse a la agricultura en Carolina del Norte: allí es ilegal arar campos de algodón con elefantes.

P. D. En el siglo XV, preocupada por la altas tasas de alcoholismo de la población, y principalmente por los trágicos accidentes que éste ocasionaba entre de los arrieros (los transportistas de la época) la reina Isabel I de Castilla (más conocida como Isabel la Católica) firmó un Orden prohibiendo que se sirviese más de una jarra de vino por persona (aproximadamente un litro) y que ésta fuese acompañada de una rebanada de pan y un trozo de carne, de un tamaño que cubriese la boca de la misma; y así nació la famosa TAPA que, para disfrute de madrileños y castellanos, nadie se ha molestado en abolir. ¡Ni que se le ocurra! ¡Faltaría más!
Fuentes: El País y Cadena Ser

viernes, 17 de agosto de 2007



Una pareja china ha intentado llamar a su hijo "@", alegando que el caracter usado en las direcciones de correo electrónico se hacía eco de su amor por el bebé.
El inusual nombre sorprende especialmente en chino, que no tiene alfabeto y en su lugar usa decenas de miles de caracteres múltiples para escribir las palabras.
"El mundo entero lo usa para escribir el correo electrónico, y traducido al chino significa 'lo queremos'", explicó el padre, según el vicerresponsable de la Comisión Estatal del Lenguaje, Li Yuming.
Aunque la "@" es familiar para los usuarios de correo electrónico, el término se pronunciada en inglés "at" y si se extiende el sonido de la "T" suena como "ai ta", o "le quiero", según los hablantes de mandarín.
Li no dijo si las autoridades habían aceptado el nombre, pero este mismo año había anunciado que el Gobierno había prohibido nombres que usaban numerales o idiomas extranjeros y símbolos que no pertenecen a las lenguas de la minoría china.
Unos 60 millones de chinos se enfrentaban al problema de que sus nombres usan caracteres antiguos que los ordenadores no reconocen, según Li.


Fuente: Reuters

jueves, 16 de agosto de 2007


El satélite "Galaxy Evolution Explorer" (Galex) de la NASA descubrió una estela extraordinariamente larga, parecida a la de un cometa y procedente de la estrella "Mira", que deja un rastro de 13 años luz o 20.000 veces la distancia media que separa a Plutón del Sol.
Así lo revelaron hoy en una conferencia de prensa telefónica el investigador principal de Galex, Christopher Martin, el astrónomo del Observatorio en el Instituto Carnegie de Washington, Mark Seibert, y el comisario del American Museum of Natural History, Michael Shara.
El satélite Galex escaneó la estrella durante su actual misión espacial, en la que rastrea las galaxias en busca de fuentes de luz ultravioleta.
Los astrónomos vieron en las imágenes lo que parecía ser un cometa con una gigantesca estela, pero lo que en realidad tenían delante era la estrella "Mira" con un rastro de 13 años de luz, una longitud que representa unas 20.000 veces la distancia media de Plutón al Sol.
Los responsables de la investigación coincidieron hoy en señalar que "nunca se ha visto algo similar alrededor de una estrella".
Los propios científicos estaban sorprendidos por lo que vieron. "Me quedé impactado cuando vi una estela tan inesperada como enorme, detrás de una estrella tan conocida", recordó Martin.
Por su parte, Shara afirmó que hasta ahora se habían visto otros cuerpos que seguían a una estrella, "pero nunca estelas".
Según las medidas llevadas a cabo por la NASA, la estela de "Mira", visible ahora por primera vez, se ha forjado durante 30.000 años o posiblemente más.
Los astrónomos creen que el descubrimiento de la NASA ofrece una oportunidad única para estudiar cómo las estrellas mueren y en última instancia siembran un nuevo sistema solar.
Y es que la estela de "Mira" desprende en su trayecto carbono, oxígeno y otros importantes elementos necesarios para que surjan nuevas estrellas, planetas y "posiblemente incluso vida", según uno de los expertos de la agencia espacial estadounidense.
"Este es un fenómeno completamente nuevo para nosotros y todavía tratamos de entender la física envuelta", destacó Seibert, quien adelantó que la NASA explorará con más detalle la estela de "Mira" para saber más acerca de ese descubrimiento y de las estrellas en general.
A juicio de Seibert, "Mira" es como la "vasta mayoría" de estrellas y en principio no tiene nada especial que justifique el descubrimiento tan extraordinario, solo que es más antigua que otras.
Según los científicos de la NASA, el hecho de que la estela de "Mira" únicamente brilla con luz ultravioleta podría explicar por qué otros telescopios no la han descubierto.
El satélite Galex, puesto en órbita en abril de 2003, posee un telescopio de 50 centímetros de diámetro que atisba el cosmos observando galaxias en busca de fuentes de luz ultravioleta unas 10 veces más brillantes que la Vía Láctea.
Para los investigadores, "es simplemente increíble descubrir una característica tan importante de un objeto que se conoce y ha sido estudiado desde hace 400 años".
"Mira", del latín "maravilloso", es una estrella variable de la Constelación de la Ballena que descubrió el astrónomo alemán David Fabricuis en 1596 y se mueve a gran velocidad, a 130 kilómetros por segundo, "inusualmente más rápido" que otras gigantes rojos, explicó Martin.
Junto a "Mira", pero a mucha distancia, viaja un compañero pequeño, del que se cree que es una estrella enana blanca. La pareja, también conocida como "Mira A" (el gigante rojo) y "Mira B", gira lentamente en la Constelación Ballena a 350 años luz.
Fuente: EFE

miércoles, 15 de agosto de 2007

Lo que queda del naufragio


Consiguió alzar la cabeza unos cuantos centímetros sobre la arena. Le pesaba tanto como los recuerdos que quedaron atrás en su lucha por la supervivencia. El agua, por fortuna, no había alcanzado sus pulmones pero sí su estómago. Le empastó el paladar y su boca tenía un gusto desagradable y amargo, más que salado. Cuánto tiempo llevaría allí tumbado. Miró alrededor y todo era distancia. Echaba en falta tantas cosas que en el pasado le cansaron. Echaba en falta tonterías como las llamadas de su madre con los requerimientos de siempre; los amigos a los que a veces prefirió cambiar por la soledad. Tonterías como su aparato de música que, como un autómata, a diario conectaba en casa. Si en este momento le hubieran dado la oportunidad, lo habría hecho como la primera vez, como la última vez, de haber sabido que era la última.
Caminó a un lado y a otro por la orilla que no acababa nunca hasta notar que pisaba algo medio enterrado con su pie derecho. Era un cristal, pero no estaba roto. Se afanaba en apartar la arena alrededor hasta que tuvo entre sus manos la botella vacía. Entonces no pudo detener un recuerdo. Como en sueños, veía su sonrisa al tiempo que levantaba la copa para chocarla con la suya. Formuló un deseo. Que su amistad se contuviera siempre en esa instantánea, en un vaivén de cola y ron. Se preguntaba qué destino tomó ese brindis, según dirigía sus ojos a la etiqueta de la botella sin contenido. Vidrio que en tiempo custodiaba el alcohol de caña que sucumbiría también, víctima de su avidez, empeñada siempre en beberse la vida.


Esa misma ansia de supervivencia le impulsaba ahora a registrar sus bolsillos. Su ánimo reflejó cómo la esperanza esta vez le daba una tregua. La agenda estaba intacta, llena de hojas secas y en blanco. Colocó su corazón en la mano derecha. Os echo de menos. Echo de menos la vida que no he sabido apreciar. Ahora estoy entre los restos del naufragio y no sé cómo salir de aquí. Si llega a manos de alguien este trozo de papel, que venga a rescatarme. Estoy en esta isla, solo.

Arrojó con todas sus fuerzas la botella que conocía sus pensamientos. Al cambiar la marea, la botella regresaba a sus manos, como si un muro a unos cuantos kilómetros de la playa se hubiera empeñado en actuar de frontón. Así un día tras otro. Él soñaba con que cambiara el viento, y que éste arrastraría consigo su suerte pero no fue así. Llegó a olvidar la finalidad del mensaje de la botella y noche tras noche, a la misma hora, lanzaba el objeto con fuerza al agua, como quien hace el gesto de parar el despertador cada mañana. No supo el tiempo transcurrido desde que se había quedado solo.
Sin un porqué, un barco apareció a su vista un día en la distancia, y se fue acercando hasta acaparar toda la línea del horizonte. Una mueca de extrañeza sustituyó cualquier atisbo de emoción. De sus labios se escurría un lamento. Demasiado tarde.