lunes, 17 de septiembre de 2007

@dicción


Un chino de 30 años murió en la ciudad sureña de Cantón después de tres días seguidos jugando por internet en un cibercafé, informó hoy el diario "Beijing News". El suceso ocurrió durante el fin de semana, cuando el hombre se desplomó ante el ordenador al que llevaba tres días conectado sin interrupción y falleció antes de llegar al hospital. Según fuentes médicas, la causa de la muerte fue posiblemente una afección cardíaca provocada por las largas horas ante la computadora. La adicción a internet, sobre todo entre los jóvenes, se ha convertido en una de las grandes preocupaciones del Gobierno del país, segundo del mundo, sólo por detrás de EEUU, en número de internautas, con 163 millones. Entre las medidas adoptadas para frenar el problema, Pekín ha prohibido la apertura de nuevos cibercafés este año y ha creadovarios centros de "desintoxicación" para adictos a la red. EFE


Los jóvenes internautas españoles prefieren para comunicarse los servicios de mensajería instantánea(80% de los encuestados) y los blogs (el 30%), que han desbancado a los chats (13%), según un estudio del instituto Novatris analizado por la Agencia de Calidad de Internet (IQUA), con sede en Barcelona. El estudio, realizado a 210.000 internautas europeos, refleja también que uno de cada cuatro jóvenes españoles de entre 15 y 24 años pasa más de tres horas al día navegando en Internet, porcentaje que asciende al 47% si se añade los que lo hacen de dos a tres horas, cifras que, según la IQUA, con el tiempo tienden a multiplicarse. Según la IQUA, el auge de la mensajería instantánea -con programas como el Messenger- frente a los chats se debe a que "siempre incluyen el correo electrónico", además del apodo, del interlocutor, lo que implica un cierto control. "La ventaja es que, con los chats, los jóvenes no tenían herramientas para saber con quién estaban hablando realmente", concluye el presidente de la IQUA, Santiago Ramentol. Otra de las grandes revoluciones de Internet han sido los blogs, también llamados bitácoras, páginas que permiten una continua actualización de sus contenidos por parte del creador y una abierta participación por parte de los usuarios. De este modo el 37 por ciento de los encuestados, de edades comprendidas entre 15 y 24 años, aseguran haber abierto un blog y el 30 por ciento los actualiza regularmente. Las bitácoras son una herramienta de comunicación muy novedosa que pone a disposición del internauta la posibilidad de introducir libremente y sin ningún tipo de filtro contenidos en la red, interpretar informaciones y compartir conocimiento. Esta libertad, sin embargo, acarrea también nuevos peligros, que toman la forma de informaciones no veraces, engañosas o incluso peligrosas para los jóvenes. "En este campo nos encontramos con grandes dificultades. Cuando, por ejemplo, conseguimos localizar y mediar para el cierre de una página que incita a la anorexia y la bulimia, luego descubrimos que el día siguiente han creado cuatro más", añade Ramentol. Por este motivo la IQUA centra sus esfuerzos en el concepto de alfabetización digital, "educar tanto a jóvenes como adultos en las nuevas tecnologías, no sólo en el uso, sino en cómo y para qué se utilizan". En este sentido se pretende que los padres no prohíban, sino que eduquen para que sus hijos hagan un buen uso de la red, por lo que"se hace inevitable que los adultos se esfuercen por reducir la llamada brecha digital, e intentar comprender y saber utilizar las nuevas herramientas que van surgiendo en la red", según Ramentol. Por eso IQUA opta por tomar medidas de "autocontrol y de regulación" de Internet que consisten en no facilitar datos de contacto a desconocidos o no efectuar compras en línea sin garantías, entre otras. La institución hace también un llamamiento para que los usuarios denuncien cualquier mala práctica detectada en la red a los organismos competentes. EFE

viernes, 14 de septiembre de 2007


Eran las cuatro y media de la madrugada del miércoles 12 cuando unos vecinos de la calle Arrabal, en Toledo, se despertaron sobresaltados por el ruido de voces que escuchaban de uno de los pisos. Tras avisar a la Policía Local y personarse una patrulla en el lugar, comprobaron que los protagonistas eran dos personas sordas que lo único que hacían era ¡hablar entre ellos!
Cómo sería el volumen de voz (ellos, como es obvio, no se escuchaban) utilizado que despertaron a sus vecinos. Tras comunicarles las molestias que estaban causando, cesaron en su conversación y… Todos a dormir.


Revista Ecos de Toledo

jueves, 13 de septiembre de 2007





Consiguió alzar la cabeza unos cuantos centímetros sobre la arena. Le pesaba tanto como los recuerdos que quedaron atrás en su lucha por la supervivencia. El agua, por fortuna, no había alcanzado sus pulmones pero sí su estómago. Le empastó el paladar y su boca tenía un gusto desagradable y amargo, más que salado. Cuánto tiempo llevaría allí tumbado. Miró alrededor y todo era distancia. Echaba en falta tantas cosas que en el pasado le cansaron. Echaba en falta tonterías como las llamadas de su madre con los requerimientos de siempre; los amigos a los que a veces prefirió cambiar por la soledad. Tonterías como su aparato de música que, como un autómata, a diario conectaba en casa. Si en este momento le hubieran dado la oportunidad, lo habría hecho como la primera vez, como la última vez, de haber sabido que era la última.
Caminó a un lado y a otro por la orilla que no acababa nunca hasta notar que pisaba algo medio enterrado con su pie derecho. Era un cristal, pero no estaba roto. Se afanaba en apartar la arena alrededor hasta que tuvo entre sus manos la botella vacía. Entonces no pudo detener un recuerdo. Como en sueños, veía su sonrisa al tiempo que levantaba la copa para chocarla con la suya. Formuló un deseo. Que su amistad se contuviera siempre en esa instantánea, en un vaivén de cola y ron. Se preguntaba qué destino tomó ese brindis, según dirigía sus ojos a la etiqueta de la botella sin contenido. Vidrio que en tiempo custodiaba el alcohol de caña que sucumbiría también, víctima de su avidez, empeñada siempre en beberse la vida.


Esa misma ansia de supervivencia le impulsaba ahora a registrar sus bolsillos. Su ánimo reflejó cómo la esperanza esta vez le daba una tregua. La agenda estaba intacta, llena de hojas secas y en blanco. Colocó su corazón en la mano derecha. Os echo de menos. Echo de menos la vida que no he sabido apreciar. Ahora estoy entre los restos del naufragio y no sé cómo salir de aquí. Si llega a manos de alguien este trozo de papel, que venga a rescatarme. Estoy en esta isla, solo.

Arrojó con todas sus fuerzas la botella que conocía sus pensamientos. Al cambiar la marea, la botella regresaba a sus manos, como si un muro a unos cuantos kilómetros de la playa se hubiera empeñado en actuar de frontón. Así un día tras otro. Él soñaba con que cambiara el viento, y que éste arrastraría consigo su suerte pero no fue así. Llegó a olvidar la finalidad del mensaje de la botella y noche tras noche, a la misma hora, lanzaba el objeto con fuerza al agua, como quien hace el gesto de parar el despertador cada mañana. No supo el tiempo transcurrido desde que se había quedado solo.
Sin un porqué, un barco apareció a su vista un día en la distancia, y se fue acercando hasta acaparar toda la línea del horizonte. Una mueca de extrañeza sustituyó cualquier atisbo de emoción. De sus labios se escurría un lamento. Demasiado tarde.

Publicado por EMB

sábado, 8 de septiembre de 2007



lunes, 3 de septiembre de 2007


La presión por elegir "el nombre perfecto" para un retoño empuja a los padres norteamericanos a las manos de los asesores de nombres para niños, un nuevo negocio que está de moda en Estados Unidos y que ya ha llegado a Internet.
Los niños suelen venir con un pan bajo el brazo, como dice el refrán, pero la noticia de un embarazo, por esperada y deseada que sea, conlleva una serie de preocupaciones para los futuros padres, de entre las que destaca la de encontrar el nombre perfecto para el niño o la niña en cuestión.
En EEUU, parecen haberse dado cuenta del filón económico que presenta una decisión que afectará de por vida a un ser humano y, sobre todo, el pavor que sienten muchos padres por equivocarse a la hora de decantarse por un nombre u otro, por lo que cada día es más fácil dar con profesionales que se definen como "asesores de nombres", sobre todo, en Internet.
Parece que, aunque en los últimos tres años se hayan publicado unos ochenta libros de nombres sólo en EEUU, esa herramienta ha quedado para el recuerdo, gracias al surgimiento de estos nuevos expertos, profesionales de la onomástica en su mayoría y también del mundo de la publicidad y la mercadotecnia, con experiencia en el negocio de crear marcas corporativas.
A los gastos propios de un embarazo, como la compra de la ropa, la cuna o el carrito, muchos padres están añadiendo la factura que conlleva una sesión de unos treinta minutos de media con uno de estos asesores y de la que podrán salir con una lista de unos cuantos nombres entre los que elegir con tranquilidad.
El precio por estas visitas suele oscilar entre los 35 y los 95 dólares, pero puede subir a mucho más -casi 500 dólares, en algunos casos- si, además de una lista, los futuros progenitores desean contar con un test numerológico sobre su nombre favorito.
Estas consultas también se pueden realizar a través de Internet, donde han surgido más de cien portales electrónicos que sobreviven de asesorar, por un módico precio que no suele llegar a los 100 dólares, a los futuros padres con ideas para elegir el apelativo por el que se conocerá durante toda la vida a sus retoños.
"Estamos asistiendo tan sólo al inicio de una moda que irá a más. Nuestra cultura impone una presión muy grande sobre los padres a la hora de elegir un nombre y éstos no quieren que sus hijos les echen en cara esa decisión durante toda la vida", aseguró a EFE Shaun Ozegovich, una de las asesoras del portal "Our baby's name", uno de los más conocidos en EEUU.
Para Ozegovich, el valor de los asesores como ella es que son "imparciales y objetivos, no como los familiares y los amigos que acribillan a los padres con sus propuestas".
"A ellos no les importa que la tía Gertrudis quiera que la niña lleve su nombre, pero sí les apabulla quedar mal con ella, por lo que la mejor solución somos nosotros, a quienes no nos importa que algunas de nuestras propuestas no gusten", sostiene esta asesora.
Según Jennifer Moss, una de las asesoras de otra de las páginas web con mayor éxito, BabyNames.com -con más de 1,2 millones de visitas únicas al mes y con un historial de más de 3.000 clientes que han pagado por su asesoría-, su portal ayuda a los padres a evitar "las típicas trampas que encierran ciertas elecciones".
"Los padres de hoy quieren nombres únicos, que no sean muy raros pero que no se trate de los que siempre lideran la lista del censo", aseguró Moss sobre los gustos de sus clientes, que huyen de Jacob y Emily -los más comunes en las listas de la Seguridad Social en 2006- y se decantan por Aiden y Ava, que encabezan la lista de elecciones en su página web.
Los nombres más populares parecen ser de origen celta para los niños y más tradicionales -"volvemos a los inicios del siglo XX", asegura Moss- para las chicas.
Kaden, Braden y Jaden, en el sector masculino, y Abigail, Madison e Isabella, en el femenino, lideran las listas de nombres más exitosos entre los usuarios de esta página web.

Fuente: EFE