martes, 9 de octubre de 2007

Réplicas

Si algo tienen las parodias y las caricaturas es que son divertidas. Y son divertidas porque exaltan lo más significativo de alguien o de algo. Sólo al que sabe reírse de sí mismo le divierten por igual las preguntas que las respuestas, le divierte por igual parodiar que ser parodiado, porque, a fin de cuentas, es lo mismo si dejamos a un lado el ego. Al que le gusta quedar por encima, siempre le gustarán las réplicas, aunque no sean originales.



Si quieres sentir la felicidad de amar,
olvídate de tu alma.
El alma es lo que arruina el amor.
Las almas son incomunicables.
Deja que tu cuerpo se entienda con otro cuerpo.
Porque los cuerpos se entienden, pero las almas no.

(Manuel Bandeira, Brasil, 1886-1968)

domingo, 7 de octubre de 2007

jueves, 4 de octubre de 2007



En los tiempos que corren, o se abusa del sensacionalismo, o se queda todo el pescado sin vender. Todos los días veo anuncios que derrochan ingenio por todas partes e intento acordarme desesperadamente del producto que publicitan, volatilizado tras la inmensa parafernalia creativa. De la misma forma, este vídeo que no llega a dos minutos de duración ha conseguido acaparar en el día de hoy más protagonismo que todas las campañas institucionales que hubieran cabido para defender una asignatura probablemente mucho más necesaria que el resto de las que se vienen estudiando hasta la fecha. Los aludidos se dan por aludidos y reaccionan, aunque el muchacho que aparece, aparte del lagarto "cebado" y del acento con el que habla, no precisamente cheli, carece de etiqueta partidista alguna. No obstante, para el PP no ha ofrecido ningún tipo de duda ¿contra quién más podrían cargar las Juventudes Socialistas?. Lo verdaderamente triste es que a los que se oponen a la implantación de esta asignatura con los valores que defiende no les importa que crezca el lagarto de la ignorancia en la camiseta de la juventud española, bien porque ya tienen el suyo en su guardarropa, bien porque pretenden ganar un pulso político a esos valores. Lo de menos es la ofensa que en algunos causa el espejo.