Y no siento desdén por el fútbol, un deporte que, como todo, merece la pena si está bien jugado. Siento desdén por la ceguera que nos vuelve inválidos. Quizá no habría hecho esta reflexión de no ser por un mendigo sucio e inerte, recostado sobre un banco, que hacía como que miraba las estrellas, ajeno a los claxons y a las banderas. Como un grano incómodo, brotado del asfalto y fuera de una solidaridad que no le pertenece.
Volviendo a lo "importante", diré que el pase de nuestro equipo a la final creo que va a depender mucho de cuál de las dos caras que ha presentado el equipo ruso en esta Eurocopa elija esta vez para enfrentarse de nuevo a España. Aunque el caso de Turquía deja en esta ocasión bastante claro que en el fútbol no sólo cuenta la calidad a la hora de clasificarse, sino factores que al intelecto humano y a la pura lógica se le escapan. Una pena lo de Holanda, aunque Rusia lo mereció. Hagamos una porra final ¿Alemania-Rusia?.



