martes, 2 de enero de 2007

Ley del Cine


El director del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), perteneciente al Ministerio de Cultura, Fernando Lara, afirmó hoy que "el documento de bases" de la nueva Ley del Cine no contempla abordar la concesión de subsidios fiscales a las producciones cinematográficas al no ser este elemento una competencia "propia" del Ministerio de Cultura, y por tanto, este aspecto debe enfocarse en "una negociación entre los productores audiovisuales con el Ministerio de Hacienda". "Nosotros --en referencia al Ministerio dirigido por Carmen Calvo-- nos movemos en el ámbito exclusivo de la cultura" recalcó.



Explicó a su vez que el documento preliminar se les entregó ayer a 18 asociaciones profesionales de los sectores cinematográficos y a nueve televisiones, para que éstas "conocieran las intenciones del Ministerio". Además reiteró que todas ellas poseen un plazo de 15 días para presentar observaciones y sugerencias a dicho texto para iniciar, en el pleno de sesiones del año próximo, los "plazos parlamentarios para sacar adelante" la Ley.


Sobre el contenido de esas ideas, también afirmó Lara que "en principio quedó" el compromiso de "analizar en profundidad" los puntos más problemáticos, para que los diversos sectores implicados "contrastaran y consultar con sus asociados" posibles estrategias al respecto. Sobre ciertas discrepancias con las grandes distribuidoras, mostró simplemente su deseo de que en el plazo estipulado de sugerencias "den su punto de vista".



También incidió en la importancia que supone la Ley aprobada en julio del 2006 para que los organismos autonómicos se conviertan en "agencias estatales", puesto que el ICAA pasará a cobrar esa entidad.




LEY PARA EL FUTURO





Además, subrayó que este texto "contempla" las nuevas tecnologías de difusión y producción cinematográfica y que "espera" que los sectores sean "sensibles" también a este planteamiento, porque en su opinión, una Ley "no sólo debe regular, sino también tener en cuenta lo que en el futuro va a evolucionar el terreno audiovisual".



Por último, finalizó aludiendo a que este documento inicial de la Ley del Cine está enfocado teniendo en cuenta el "ámbito comunitario" y a su vez recoge la exigencia de "diversidad cultural" y las ideas que surgen de la convención aprobada al respecto recientemente por la UNESCO, sin dejar de "proteger los intereses" de las producciones nacionales.




Fuente: Agencia de Noticias Europa Press

lunes, 1 de enero de 2007

Hoy nos pudimos levantar




Casi las tres de la madrugada, ni una butaca libre, en medio de un festival de color, de fuerza y de recuerdos. A los que fuimos cosecha de los setenta y a los que lo fueron de los sesenta, que abarrotamos mayoritariamente el teatro, se nos pararon los relojes y, por unas horas, decidimos darnos una vuelta por la movida ochentera.

El teatro Movistar se inaugura un 5 de abril de 2005. La globalización del XXI empieza a suplantar al siglo XX. Atrás quedó el Rialto, cine inaugurado en los años 20 en el número 54 de la Gran Vía madrileña. La cultura ha vuelto a ser indultada en este siglo, aunque con la condición de seguir siendo rentable. Para ello los patrocinadores no dudan en tomarse todo el protagonismo que haga falta. Antes se conformaban con gorras y otros objetos propagandísticos en los que la marca aparecía con descaro. Un peldaño más y dentro de poco, discotecas y lugares culturales llevarán el nombre de su respectiva multinacional, y si no, tiempo al tiempo. En cierta forma, siempre ha sido así, a casi todos los artistas les gusta firmar su obra. Y a los productores firmar su contribución económica. Como los valores económicos han terminado por superar a los artísticos, el resultado se puede considerar lógico. Y nos queda toda una transformación que se irá viendo durante este siglo. Seguramente en un futuro no muy lejano podremos visitar el Museo de Ciencias REPSOL o la Biblioteca Mc Donalds. Mientras permitan que la cultura sobreviva, no tendremos más remedio que plegarnos a sus condiciones.

Volviendo a la movida y al espectáculo, a quién no le gusta recurrir a uno de los recursos que más capacidad tienen de transportar en el tiempo, la música. Todas las décadas viven sus momentos memorables pero es difícil que a alguien se le olviden los años ochenta. Tras cuatro décadas de dictadura en España, que para algunos constituyeron media vida y para los más afortunados, sólo la ocasión de saber lo que significaba ese régimen político, vino la eclosión. Las ideas puestas a dieta de la censura dejaron paso a la libertad. Desenfado, pluralidad y ausencia de represión, tanto de pensamiento como de actitud. Un paisaje variopinto de estilos se reflejó en el arte la cultura y en la sociedad en general. Todo el mundo quería tener su propio grupo musical, su estilo propio. Ilusión, libertad y creatividad sin límites dejarían paso a la segunda parte. Algunos sueños tienen fecha de caducidad pero a todos nos gusta recordarlos en pleno apogeo. Ayer, de pie en un teatro en pie, celebramos que el espíritu de la movida sigue vivo en alguna parte.