martes, 20 de marzo de 2007




Desde la penumbra, puedo oír cómo me llamaba un sonido al otro lado de la puerta. Puedo sentir el latido violento de mi corazón que quiere escapar del pecho.


Ahora que tengo la certeza de que voy al encuentro de la muerte y, aunque tengo más miedo que nunca, no puedo evitar mezclar el recuerdo áspero de las encinas con el de todos mis hermanos corriendo en las noches de luna clara.


No sé lo que hay detrás de esa puerta, y no quiero saberlo, pero si ha de ser de ese modo y he de morir así, será matando. Embestiré al sol y no al rojo, y abrazaré a la muerte con dolor y sufrimiento, como lo hace un cobarde, como lo han hecho todos mis hermanos. Solo, ante todos.
C. García Burgos

domingo, 18 de marzo de 2007



Cine negro en blanco y negro en el siglo XXI. Reminiscencias de Casablanca, incluso en su cartel publicitario. Un reparto de cine. Atentos a la magnífica voz de Cate Blanchett poniendo acento alemán. Otra forma de ver la Historia a través de una historia que nos libra de malos absolutos. Bueno, los buenos absolutos siguen siendo los americanos a través de las "tres Bes" de George Clooney pero eso era predecible en una peli que recrea algunas de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, aunque el punto de vista sea un poco diferente al que estemos acostumbrados a ver. Me ha gustado.


No fue de las más numerosas pero ahí estuvimos los nostálgicos del No a la Guerra. Sin la emoción justificada que tuvieron las anteriores, esa emoción que sólo genera el hecho de unirse para luchar contra una causa injusta en el momento en el que se produce, como fue y sigue siendo esa terrible ocupación, no más terrible que muchas otras cosas que acontecen en este gran planeta en que habitamos, todo hay que decirlo. Para mí esta mani sólo tuvo una constante que se ha mantenido en comparación con las que he vivido hace unos tres años y ha sido verme al lado de Juan Diego Botto que tampoco se ha perdido ninguna y que además siempre acaba coincidiendo con mi espacio en la manifestación en algún momento de la misma, cosas del destino. Eso es porque me gustan las pelis en las que trabaja.

Muchos recurrieron al baúl de los recuerdos para rescatar las pegatinas de entonces, un No a la Guerra que chorrea sangre sobre un fondo negro. Curiosamente, pude ver un par de banderas españolas, tímidas, en un tipo de manifestación en el que no suelen hacer acto de presencia. Supongo que alguien pensó que es mejor llevar alguna testimonial para que otros no se la apropien.


Un escenario que rescató el The War Song de los Culture Club, o el Give Peace a Chance, de John Lennon en una plaza de Atocha atestada de personal. El manifiesto corrió a cargo de tres mujeres que levantaron aplausos antes, durante y después de la lectura. Hubo una consigna desechada por ser un trabalenguas y otra que empezó tímida y que terminó contundente: Zapatero, no estás solo. Algún incidente menor como unos pocos aguafiestas invisibles que corearon un arriba España con cierto mal gusto mientras el manifiesto saltaba a la palestra. Añoranza de la emoción de las anteriores y buen rollito.

viernes, 16 de marzo de 2007

Los juegos más esperados para el 2007




Se nos anuncia la puesta en escena de la PlayStation 3 (como si no hubiera bastante con las otras dos). Consumamos la creatividad de otros previo pago y evadámonos de este mundo que gracias a todas las evasiones conjuntas cada día es más inhóspito. Añadámosle violencia en muchos de los juegos, puesto que no hay suficiente todavía en este planeta. Por último, dejemos de pensar y aprendamos a defendernos de todo, incluso de nosotros mismos. Estos juegos nos enseñan a ello. Eso sí, son entretenidos.




Más información:http://es.videogames.games.yahoo.com/especiales/esperados2007.html

miércoles, 14 de marzo de 2007

3 años


Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve, entonces, la utopía? Para eso sirve, para caminar." (Eduardo Galeano)


Parece que ha pasado una eternidad, ha pasado. Se han hecho tantas cosas como las que han quedado por hacer o las que se podrían haber hecho. Aprovechemos que el sol sigue saliendo en occidente por oriente para hacer lo que tenemos que hacer cada momento, y para dejar de hacer. La mejor política es la que se practica día a día en cualquier parte en el instante en el que se consigue ver el propio ombligo en el ajeno. (EMB)

martes, 13 de marzo de 2007

Carta a una víctima del 11-M





Estimada Bárbara:


Siento vergüenza y pena al mismo tiempo. Vergüenza por cómo nos estamos comportando con vosotros, las víctimas, aquellos a quienes dijimos conocer de los trenes de cada día; aquellos a quienes llamábamos como uno de los nuestros; a aquellos por los que lloramos esos días; a aquellos por quienes gritamos: ¡no está lloviendo, Madrid está llorando! Siento vergüenza por el espectáculo al que irresponsablemente nos han llevado unos y al que de forma insensata hemos entrado los otros. Siento vergüenza de no saber estar a la altura, de que mis lágrimas parezcan de cocodrilo, cuando intentan ser sinceras. Siento vergüenza, porque con vuestra fortaleza y dignidad nos estáis dando una lección a todos. Y siento pena. Una pena enorme por nosotros porque, de esta manera, así sin darnos cuenta, pisoteando sobre vuestras ausencias y dolor, perdemos todo lo ganado desde la Transición. Pues, una vez perdido el respeto por el otro, hemos perdido el respeto por lo más importante y, entonces, qué más da que salte por los aires el estado de Derecho, la Libertad e incluso, nuestra propia dignidad. Y mostremos nuestras vergüenzas sin ningún pudor.


Siento vergüenza y pena por no haber hecho nada para remediarlo. Por participar de esta orgía paranoica. Por arrogarme el derecho de hablar en tu nombre a veces. Por no interesarme por lo que verdaderamente quieres y necesitas. Por ser parte del motivo que te hace alejarte de España cada 11 de marzo, el día del aniversario por el que he de recordar siempre que eres una víctima del terrorismo, la locura y la barbarie humana.
por no haberme dirigido a ti antes, por no haberte escuchado, por estar mirándome el ombligo continuamente. Y siento rabia e impotencia por poder abandonar a mis compañeros en este momento, y ser un todo con una de las partes. Por no haber podido mantener mi promesa juvenil de que nunca más las dos españas han de enfrentarse en un duelo fraticida. Porque os hemos fallado: siento vergüenza y pena. Pero lo más duro, es que sé que ya no puedo pedir que nos perdonéis, pues vuestro ejemplo ni siquiera nos hace dignos de ello; y, por mucho que lo intentemos, nuestro arrepentimiento siempre llevará implícito un reproche al adversario. Tan sólo que sepáis que, como una losa, pesará sobre nuestras conciencias vuestro dolor.

Siento vergüenza y pena de mi misma por no haberme dirigido a ti antes, por no haberte escuchado, por estar mirándome el ombligo continuamente.
Y siento rabia e impotencia por no poder remediarlo. Por haberme dejado caer en el barro y revolcarme en él. Por no poder abandonar a mis compañeros en este momento, y ser un todo con una de las partes. Por no haber podido mantener mi promesa juvenil de que nunca más las dos españas han de enfrentarse en un duelo fraticida.



Porque os hemos fallado: siento vergüenza y pena. Pero lo más duro, es que sé que ya no puedo pedir que nos perdonéis, pues vuestro ejemplo ni siquiera nos hace dignos de ello; y, por mucho que lo intentemos, nuestro arrepentimiento siempre llevará implícito un reproche al adversario. Tan sólo que sepáis que, como una losa, pesará sobre nuestras conciencias vuestro dolor.

Mª José Hernández

martes, 6 de marzo de 2007


Se desmorona la noche. Empieza la tiniebla a diluirse. Asoman promesas de luz. En esos instantes, aún anteriores al día, el espacio no envuelve ni rumbos ni paisajes, dejando así adivinables los adentros del mundo, el reverso de lo cotidiano, la realidad más honda. Como vagos jirones de niebla flotan invisibles revelaciones. Todas para mí, pues sólo yo estoy aquí, viviéndome en este mundo en suspenso. La hora indecisa, la agonía de la noche en la espera del día, barre como hojas secas todos los ruidos urbanos. Me envuelve el susurro del viento, el empuje de la pleamar, las radiaciones acribillando el aire, la música de las esferas.


Respiro hondo un húmedo frescor vigorizante. Me penetra; mi cuerpo lo recibe entregándose. he dejado en la hondura del navío, en la cuarta cubierta donde vivo y trabajo, una luz de neón a todas horas, y emerjo aquí como el náufrago que recobra la vida a bocanadas. Renazco cada día, subiendo al alba, para vivir este intervalo augural, entre dos tiempos, el ayer y el hoy. En esa divisoria vislumbro mejor lo esencial, siempre escondido bajo lo urgente.



José Luis Sampedro. La senda del drago.